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Las calles y plazas de Oporto que más nos gustan para pasear

Si hay algo que hemos aprendido después de varios viajes a Oporto es que la ciudad se disfruta mucho más caminando que siguiendo una lista de monumentos. De hecho, algunos de nuestros mejores recuerdos no están asociados a una visita concreta, sino a un paseo por Ribeira al atardecer, a bajar por una calle empedrada sin saber muy bien dónde terminaba o a descubrir una plaza con más ambiente del que esperábamos.

Oporto es una ciudad de cuestas, de calles estrechas y de rincones que invitan a detenerse. En pocas manzanas puedes pasar de grandes avenidas rodeadas de edificios señoriales a pequeñas calles llenas de comercios tradicionales, fachadas cubiertas de azulejos y ese aire tan característico que siempre hemos asociado a las ciudades portuguesas.

A lo largo de nuestros viajes a Oporto hemos recorrido muchas veces sus principales calles y plazas. Algunas son auténticos símbolos de la ciudad y otras simplemente nos parecen lugares imprescindibles para entender su personalidad. Estas son las que más nos gustan y las que recomendamos recorrer sin prisa durante una visita a Oporto.

Plaza de la Libertad y la Avenida de los Aliados

Cada vez que visitamos Oporto acabamos pasando por aquí tarde o temprano. La Plaza de la Libertad y la Avenida de los Aliados forman el corazón de la ciudad y son uno de los mejores lugares para empezar a conocerla. Desde este punto parten algunas de sus calles más importantes y es fácil llegar caminando a lugares tan conocidos como la Estación de São Bento, la Torre de los Clérigos o la Rua de Santa Catarina.

La plaza está presidida por la estatua ecuestre de Pedro IV, mientras que la Avenida de los Aliados se abre hacia el norte entre elegantes edificios construidos entre finales del siglo XIX y principios del XX. Cuando llegamos por primera vez a Oporto nos sorprendió encontrar una zona tan monumental y amplia, muy diferente del ambiente más popular y laberíntico que se respira en Ribeira.

Al final de la avenida se alza el Ayuntamiento de Oporto, uno de los edificios más representativos de la ciudad. Aunque muchos viajeros la utilizan simplemente como lugar de paso, creemos que merece la pena detenerse unos minutos para observar sus fachadas, disfrutar del ambiente y comprobar cómo esta gran avenida sirve de nexo entre el Oporto más moderno y el más histórico.

Rúa Santa Caterina

Si hay una calle que representa el lado más animado y comercial de Oporto, esa es la Rua de Santa Catarina. Siempre está llena de gente, tanto de vecinos haciendo sus compras como de viajeros que recorren la ciudad a pie. Durante nuestros paseos por Oporto solemos acabar pasando por aquí porque conecta muy bien con otras zonas importantes del centro histórico.

Su rincón más famoso es el Café Majestic, uno de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad. Aunque suele estar bastante concurrido, merece la pena detenerse unos minutos para admirar su fachada modernista y asomarse a uno de los cafés más legendarios de Portugal.

Muy cerca se encuentra también la Capela das Almas, una de las iglesias más fotografiadas de Oporto gracias a los miles de azulejos azules y blancos que cubren su fachada. Es uno de esos lugares que aparecen casi por sorpresa mientras paseas por la calle y que recuerdan por qué los azulejos forman una parte tan importante de la identidad portuguesa.

Oporto - Rua Santa Caterina

Rua das Flores, una de las calles con más encanto de Oporto

Si tuviéramos que elegir una sola calle para pasear por Oporto, probablemente sería la Rua das Flores. Une la zona alta de la ciudad con Ribeira y permite descubrir poco a poco dos de las caras más conocidas de Oporto: la monumental y la popular. Además, es una de esas calles por las que resulta difícil caminar deprisa.

Durante nuestros viajes siempre nos ha parecido una calle llena de vida. Cafeterías, pequeñas tiendas, restaurantes y músicos callejeros se mezclan con los viajeros que descienden hacia el Duero o suben hacia la Catedral y la Estación de São Bento. Su ambiente cambia a lo largo del día, pero rara vez la encontrarás vacía.

Al final de la calle aparecen algunos de los lugares más destacados del centro histórico, como el Mercado Ferreira Borges o el Palacio de la Bolsa, situados a pocos pasos de Ribeira. Por eso, más que un simple lugar de paso, creemos que la Rua das Flores es una de las mejores calles para entender la personalidad de Oporto y disfrutar de la ciudad sin necesidad de seguir un itinerario concreto.

Oporto - Rua das Flores

Plaza de Ribeira, el alma de Oporto

Si hubiera que elegir un lugar que resumiera la esencia de Oporto, probablemente sería la Plaza de Ribeira. Situada a orillas del Duero y rodeada de coloridas fachadas, es uno de esos lugares a los que siempre acabamos volviendo durante nuestros viajes a la ciudad. No importa cuántas veces la visites: siempre tiene algo diferente que ofrecer.

Más que una plaza monumental, Ribeira es un lugar para disfrutar del ambiente. Sus terrazas, los barcos que navegan por el río, los músicos callejeros y el constante ir y venir de visitantes crean una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares. Por eso solemos recomendar pasar por aquí tanto de día como al atardecer, cuando la luz transforma por completo el paisaje.

Además, desde la plaza se obtienen algunas de las mejores vistas del Puente Don Luis I y de las bodegas de Vila Nova de Gaia. También es un excelente punto de partida para pasear junto al Duero o cruzar a la otra orilla. De todos los rincones de Oporto, es probablemente el que mejor representa la relación de la ciudad con su río y el lugar donde más se percibe su carácter auténtico.

Oporto - Plaza Ribeira

¿Qué calles y plazas no te puedes perder en Oporto?

Después de varios viajes a Oporto, hay algo que tenemos claro: la ciudad se disfruta mucho más caminando que siguiendo un itinerario rígido. Sus calles principales conectan algunos de los monumentos más conocidos, pero también permiten descubrir esa mezcla tan característica de plazas monumentales, fachadas cubiertas de azulejos, comercios tradicionales y rincones con vistas al Duero que hacen que Oporto tenga una personalidad única.

Si es tu primera visita, lugares como la Plaza de la Libertad, la Avenida de los Aliados, la Rua de Santa Catarina, la Rua das Flores o la Plaza de Ribeira te permitirán conocer algunas de las zonas más representativas de la ciudad. Cada una muestra una cara distinta de Oporto: la más elegante, la más comercial, la más histórica o la más vinculada al río.

Sin embargo, si tuviéramos que dar un solo consejo, sería este: no te limites a caminar de un lugar a otro. Dedica tiempo a perderte por las calles que conectan estos puntos, a bajar hacia el Duero sin mirar el mapa y a detenerte en los pequeños detalles. Es precisamente en esos paseos donde creemos que se descubre el verdadero encanto de Oporto.

Y si después de recorrer estas calles quieres seguir explorando la ciudad, te recomendamos acercarte a lugares como la Torre de los Clérigos, la Estación de São Bento, la Catedral de Oporto, el Puente Don Luis I o el barrio de Vila Nova de Gaia, algunos de los rincones que más nos han gustado en nuestras visitas a una ciudad a la que siempre nos apetece volver.

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