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Crucero de los seis puentes de Oporto: nuestra experiencia y qué se ve

Cuando pensamos en Oporto, la imagen que suele venir a la cabeza es la del Puente Don Luis I elevándose sobre el Duero entre las casas de Ribeira y las bodegas de Vila Nova de Gaia. Y no es para menos: es uno de los grandes símbolos de la ciudad y uno de esos lugares por los que acabarás pasando casi sin darte cuenta durante cualquier visita.

Sin embargo, reducir los puentes de Oporto únicamente al Don Luis I sería injusto. El Duero está atravesado por seis grandes puentes muy diferentes entre sí, algunos vinculados a la época dorada de la ingeniería de hierro del siglo XIX y otros construidos para responder al crecimiento moderno de la ciudad. Juntos forman parte de uno de los paisajes urbanos más reconocibles de Portugal.

Después de varios viajes a Oporto, seguimos pensando que una de las mejores formas de entender la ciudad es observarla desde el río. Por eso, además de recorrer sus calles y miradores, merece la pena dedicar un tiempo a descubrir los seis puentes que unen Oporto y Gaia. En este artículo te contamos cuáles son, qué tiene de especial cada uno y por qué el popular Crucero de los Seis Puentes es una de las actividades más recomendables para contemplarlos.

¿Merece la pena hacer el Crucero de los Seis Puentes?

Aunque es posible contemplar algunos de los puentes caminando por Oporto o desde los miradores de Vila Nova de Gaia, nosotros creemos que la mejor forma de apreciarlos es desde el propio río. Cuando observas la ciudad desde el Duero entiendes mucho mejor cómo se relacionan Oporto, Gaia y sus puentes, algo que no siempre resulta evidente desde tierra.

Precisamente por eso el Crucero de los Seis Puentes se ha convertido en una de las actividades más populares de la ciudad. Durante el recorrido se navega por el Duero pasando bajo los seis grandes puentes que unen ambas orillas, lo que permite contemplarlos desde una perspectiva completamente diferente a la que se obtiene paseando por Ribeira o cruzando el Puente Don Luis I.

Nosotros lo hicimos durante uno de nuestros viajes a Oporto y fue una de las experiencias que más disfrutamos. No tanto por las explicaciones o por el paseo en barco en sí, sino porque ayuda a comprender la ciudad. Desde el agua es fácil distinguir la elegancia metálica del Puente María Pía, la monumentalidad del Puente da Arrábida o la cercanía entre el Puente Don Luis I y el Puente do Infante.

Además, el crucero ofrece algunas de las mejores panorámicas de Oporto. Mientras el barco avanza por el río se suceden las vistas sobre el barrio de Ribeira, las bodegas de Gaia, la Catedral, el Monasterio de la Serra do Pilar y las fachadas que descienden hasta la orilla del Duero. Incluso aunque ya hayas recorrido la ciudad a pie, la perspectiva desde el río aporta una visión completamente distinta.

Los seis puentes de Oporto

A lo largo del tramo urbano del Duero, seis grandes puentes conectan Oporto con Vila Nova de Gaia. Algunos forman parte de la historia de la ingeniería europea y otros responden a las necesidades de una ciudad moderna, pero todos contribuyen a crear una de las estampas más reconocibles de Portugal.

Por cierto, si vas a visitar Oporto no te pierdas nuestros recorridos por la ciudad por días:

Puente do Freixo, la gran puerta oriental de Oporto

Situado en el extremo oriental de la ciudad, el Puente do Freixo es el primero que encontramos al remontar el Duero desde el interior. Aunque está alejado de las zonas más turísticas, desempeña un papel fundamental en las comunicaciones de Oporto, ya que soporta gran parte del tráfico que entra y sale de la ciudad.

Por él discurre la autopista A20 y, en realidad, está formado por dos estructuras paralelas que permiten absorber un enorme volumen de vehículos cada día. Con cerca de tres kilómetros de longitud, es además el más largo de los seis puentes de Oporto.

A diferencia del Don Luis I o del María Pía, el Freixo no destaca por su valor histórico o arquitectónico, pero sí ayuda a entender cómo la ciudad ha crecido más allá de su casco histórico y por qué el Duero sigue siendo un eje fundamental en la vida diaria de Oporto.

Puente de São João, el gran puente ferroviario de Oporto

Inaugurado en 1991, el Puente de São João es el principal puente ferroviario de Oporto y el encargado de canalizar el tráfico de trenes que llega a la ciudad desde el sur. Fue construido muy cerca del antiguo Puente María Pía, que ya no podía responder a las necesidades del ferrocarril moderno.

Diseñado por el ingeniero portugués Edgar Cardoso, destaca por sus líneas sencillas y por un gran arco de hormigón que le permite salvar el Duero sin necesidad de apoyos en el río. Gracias a ello puede soportar trenes más pesados y velocidades superiores a las que permitía su predecesor.

Aunque carece del atractivo histórico del María Pía o de la popularidad del Don Luis I, resulta imposible no fijarse en él durante el Crucero de los Seis Puentes, especialmente al verlo junto al viejo puente ferroviario al que sustituyó. Ambos forman un interesante contraste entre la ingeniería del siglo XIX y la del siglo XX.

Puente María Pía, la huella de la escuela de Eiffel

El Puente María Pía es probablemente el más elegante de todos los puentes de Oporto. Inaugurado en 1877 para el paso del ferrocarril, destaca por su gran arco metálico sobre el Duero, una obra que en su momento fue considerada un auténtico desafío de ingeniería.

Aunque muchas personas lo atribuyen a Gustave Eiffel, en realidad fue diseñado por Théophile Seyrig, uno de sus colaboradores más destacados y también responsable, pocos años después, del Puente Don Luis I. La similitud entre ambos puentes explica buena parte de esta confusión.

Desde 1991 ya no circulan trenes por él, pero sigue siendo una de las imágenes más bellas del río. Durante el Crucero de los Seis Puentes es fácil entender por qué está considerado una de las grandes obras de ingeniería del siglo XIX en Portugal.

Oporto - Puente María Pía

Puente Don Luis I, el símbolo de Oporto

Si hay un puente que identifica a Oporto por encima de todos los demás, ese es el Puente Don Luis I. Inaugurado en 1886, une el centro histórico de la ciudad con Vila Nova de Gaia mediante una espectacular estructura metálica diseñada por Théophile Seyrig, ingeniero y antiguo colaborador de Gustave Eiffel.

Su principal característica es la existencia de dos niveles. Por la plataforma superior circula el metro y pueden caminar los peatones, mientras que la inferior está destinada al tráfico rodado y también cuenta con paso peatonal. Desde la parte alta se obtienen algunas de las mejores vistas de Ribeira, las bodegas de Gaia y el río Duero.

Durante nuestros viajes a Oporto lo hemos cruzado en numerosas ocasiones y seguimos pensando que recorrerlo a pie es una de las experiencias imprescindibles de la ciudad. Más allá de su valor histórico o arquitectónico, es el lugar donde mejor se entiende la estrecha relación entre Oporto, Gaia y el Duero, además de ofrecer la panorámica más famosa de toda la ciudad.

Puente da Arrábida, la puerta hacia el Atlántico

Situado cerca de la desembocadura del Duero, el Puente da Arrábida es uno de los puentes más impresionantes de Oporto. Inaugurado en 1963, llamó la atención del mundo por su enorme arco de hormigón, que durante un tiempo fue el mayor de su tipo a nivel mundial.

A diferencia del Don Luis I, estrechamente ligado al casco histórico, el Arrábida se encuentra en una zona más moderna de la ciudad y soporta una gran intensidad de tráfico. Su ubicación lo convierte en la última gran conexión entre Oporto y Gaia antes de que el Duero alcance el océano Atlántico.

Durante el Crucero de los Seis Puentes es uno de los que más nos llamó la atención por sus dimensiones. Además, si te acercas a Foz do Douro o recorres la ribera junto al río, podrás disfrutar de algunas de las mejores vistas de una estructura que sigue siendo una de las grandes obras de ingeniería de Portugal.

Oporto - Puente da Arrabida

Puente do Infante, el relevo moderno del Don Luis I

El Puente do Infante es uno de los puentes más recientes de Oporto. Inaugurado en 2003, recibe su nombre de Enrique el Navegante y fue construido para absorber parte del tráfico que anteriormente cruzaba por el Puente Don Luis I.

Se encuentra muy cerca de este último y fue levantado cuando la plataforma superior del Don Luis I dejó de utilizarse para vehículos y pasó a estar reservada al metro y a los peatones. Gracias a ello, contribuyó a mejorar las comunicaciones entre Oporto y Vila Nova de Gaia sin alterar el carácter histórico del puente más emblemático de la ciudad.

Su estructura destaca por un gran arco de hormigón que salva el Duero sin apoyos intermedios en el río. Aunque suele pasar más desapercibido que otros puentes de Oporto, durante el Crucero de los Seis Puentes resulta fácil apreciar su elegante diseño y su importante papel en la movilidad actual de la ciudad.

Oporto - Puente do Infante

¿Cuál es el puente más bonito de Oporto?

Aunque el Puente Don Luis I suele llevarse todo el protagonismo, la realidad es que cada uno de los puentes de Oporto aporta algo diferente al paisaje del Duero. Desde la elegancia histórica del Puente María Pía hasta la monumentalidad del Puente da Arrábida, todos forman parte de la identidad de una ciudad que siempre ha vivido de cara al río.

Después de varios viajes a Oporto, seguimos pensando que el Don Luis I es el puente que mejor representa a la ciudad. Sin embargo, también hemos aprendido que merece la pena mirar más allá de su famosa silueta y descubrir el resto de estructuras que unen Oporto y Vila Nova de Gaia. Entender la historia de estos puentes es también una forma de comprender la evolución de la ciudad durante los últimos ciento cincuenta años.

Si quieres contemplarlos todos en una sola visita, la mejor opción sigue siendo realizar el Crucero de los Seis Puentes. Además de ofrecer algunas de las panorámicas más bonitas de Oporto, permite apreciar detalles que pasan desapercibidos desde tierra y descubrir cómo cada uno de estos puentes ha contribuido a dar forma a una de las ciudades más atractivas de Portugal.

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