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Ruta por Gijón por el centro histórico y un edificio que no parece de este mundo

Al entrar en el patio de la Laboral, uno de los niños se paró en seco. Miró hacia arriba, luego hacia los lados, luego otra vez hacia arriba. Y dijo, muy serio: «¿Esto lo hicieron para que la gente se sintiera importante… o pequeña?»

No hubo forma de que dejara de comparar tamaños el resto del día.

No sabemos si esa pregunta tiene respuesta fácil. Lo que sí sabemos es que Gijón es una ciudad que hace preguntas. Preguntas que no vienen en los carteles, que no aparecen en las guías de turismo y que, si tienes suerte, te las hace un niño de camino a casa.

Esta es la ruta que seguimos nosotros. A pie por el centro histórico, bajo tierra en las termas romanas, y en coche hasta un edificio que parece diseñado para intimidar. Un día largo, o mejor dos, por una ciudad que tiene más capas de las que parece.

Tres capas de historia que se ven con los ojos

Antes de salir del coche, vale la pena saber qué se va a ver. Porque Gijón no es una ciudad con historia: es una ciudad cuya historia está estratificada y visible, casi geológicamente, en tres momentos distintos que se pueden tocar con la mano el mismo día.

La primera capa es romana. Gijón fue Gigia, un asentamiento portuario del Imperio que dejó bajo el suelo lo que hoy son las Termas Romanas de Campo Valdés. Cuando Roma cayó, la ciudad no desapareció sino que se recogió sobre sí misma en el promontorio que hoy conocemos como Cimadevilla y siguió mirando al mar.

La segunda capa es marinera y obrera. Durante siglos, Gijón fue un puerto de pescadores y luego una ciudad industrial. Cimadevilla guarda esa memoria en sus calles empedradas. La Ciudadela de Celestino Solar, junto a la playa, guarda la otra cara: cómo vivían quienes trabajaban en esa industria.

La tercera capa es franquista. La Laboral Ciudad de la Cultura, el edificio que dejó sin palabras a uno de los niños, se construyó a mediados del siglo XX por encargo directo del régimen. Es monumental de una forma que no es casual: el poder siempre construye grande.

Tres épocas. Tres maneras de usar la piedra. Una sola ciudad.

El recorrido. Ruta por Gijón a pie y en coche

Si no queréis recorrer Gijón a ciegas, hay una opción que encaja muy bien con esta lógica de capas: el free tour por el centro histórico.

Nosotros hicimos la ruta por nuestra cuenta, pero si es vuestra primera vez en la ciudad, o si queréis que alguien os ayude a leer lo que no se ve a simple vista, es una muy buena forma de empezar el día.

Puerto Deportivo, donde empieza todo

El Puerto Deportivo es el punto de salida natural si llegáis en coche: hay aparcamiento justo al lado y desde aquí el centro histórico se alcanza a pie en pocos minutos.

A primera hora, cuando nosotros llegamos, el puerto tiene una calma particular. Los barcos quietos, el agua oscura del Cantábrico, los edificios del paseo reflejados en el agua. No es el lugar más llamativo de Gijón, pero es una buena manera de entrar en ella. Con el mar delante y el barrio de Cimadevilla al fondo, subiendo sobre el promontorio como siempre lo ha hecho.

Desde el puerto, cruzamos hacia la Plaza del Marqués. Son dos minutos andando, pero es el paso de la ciudad moderna a la ciudad antigua.

que ver en Gijón en un día - Puerto Deportivo

Cimadevilla. El origen de Gijón

La Plaza del Marqués es la puerta de Cimadevilla. En el centro, la estatua de Don Pelayo —el primer rey de Asturias, el hombre que según la tradición inició la Reconquista desde las montañas asturianas en el siglo VIII— preside la entrada al barrio más antiguo de la ciudad. No es una elección decorativa: cuando se instaló esta estatua, en el siglo XIX, Asturias llevaba décadas construyendo un relato de identidad regional que necesitaba sus propios héroes. Don Pelayo era el más útil.

Reto para adultos: ¿Por qué el primer rey de Asturias preside la entrada a un barrio marinero, y no la catedral, el ayuntamiento o cualquier otro edificio de poder? ¿Qué dice eso de cómo se construye la identidad de un lugar?

Desde la plaza, entramos en el barrio por sus calles empedradas. Cimadevilla es el único núcleo de Gijón que sobrevivió relativamente intacto a los bombardeos de la Guerra Civil. El resto de la ciudad tuvo que reconstruirse. Eso que parece antigüedad pintoresca es, en parte, supervivencia real.

A dos minutos de la plaza está la Casa Natal de Jovellanos. Gaspar Melchor de Jovellanos nació aquí en 1744 y se convirtió en el intelectual más influyente de la Ilustración española: jurista, político, escritor, reformador. En una época en la que España miraba con desconfianza a la razón, defendió la educación pública, la libertad de comercio y la reforma agraria. Fue ministro, fue desterrado, fue perseguido. Murió en 1811 huyendo de los franceses.

Que la ciudad más industrial de Asturias haya producido al ilustrado más importante del país no es una casualidad: Gijón siempre ha mirado hacia afuera.

El museo merece una visita corta. No por la colección de arte asturiano, que es interesante, sino por ver el espacio donde creció alguien que cambió la manera de pensar de un país.

Desde aquí, el barrio se abre hacia arriba. Toca subir.

Gijón - Plaza del Marques

Cerro de Santa Catalina. Las mejores vistas de Gijón

El Cerro de Santa Catalina es el punto más alto de Cimadevilla y desde él se entiende por qué los romanos eligieron este promontorio para asentarse. Tenéis el mar Cantábrico en tres direcciones y la ciudad desplegada hacia el sur. En un día claro, la sensación es de estar en el borde de algo.

En lo alto del cerro está el Elogio del Horizonte, la escultura de Eduardo Chillida que se ha convertido en el símbolo visual de Gijón. Es una estructura de hormigón de nueve metros de altura, abierta hacia el mar, que encuadra el horizonte como si fuera un marco. Pero lo más interesante no se ve: se escucha. Si metéis la cabeza dentro de la estructura, el sonido del mar se amplifica de una manera que parece imposible. No es casualidad: Chillida diseñó la forma pensando en la acústica. El viento y las olas entran, rebotan y salen transformados.

Reto para niños: Meteos dentro del Elogio del Horizonte y escuchad. ¿Suena diferente el mar desde dentro que desde fuera? ¿Podéis notar de qué dirección viene el viento solo por el sonido?

Las vistas desde aquí fueron una de las sorpresas del viaje. Lo esperábamos bueno y fue mejor. La bajada hacia la Iglesia de San Pedro se hace por el lado este del cerro, con el mar a la derecha y la playa de San Lorenzo abriéndose abajo. Es uno de esos trayectos que merecen ir despacio.

Antes de bajar, nos fijamos en los restos de la antigua batería militar que protegía la costa en el siglo XIX. Queda poco, pero lo que queda tiene su lógica: este promontorio ha sido posición defensiva desde los romanos hasta el siglo XX.

Gijón - Elogio del Horizonte - Chillida

Iglesia de San Pedro y Termas Romanas. Dos mil años en diez minutos

Al pie del cerro, frente a la playa, está la Iglesia de San Pedro. Su fachada es imponente y su posición, con el mar justo detrás, hace que sea la imagen más fotografiada de Gijón. Construida originalmente en el siglo XV y reconstruida tras la Guerra Civil, la iglesia tiene una historia de destrucción y reconstrucción que es, en pequeño, la historia de la ciudad entera.

Lo que no se ve desde fuera: durante las excavaciones del subsuelo cercano apareció una necrópolis tardorromana. Hay muertos del siglo IV enterrados bajo estas calles. La iglesia no está aquí por accidente sino que está donde siempre ha habido algo sagrado.

Gijón - Iglesia San Pedro

Justo enfrente de la fachada principal está la entrada a las Termas Romanas de Campo Valdés. Hay que buscarlo ya que la entrada baja al subsuelo y no resulta evidente desde la calle. Nosotros la primera vez que hicimos una ruta por Gijón pasamos de largo.

Merece la pena no perdérselo.

Las termas de Gijón son uno de los yacimientos romanos mejor conservados del norte de España. Datan del siglo I y estuvieron en uso hasta el siglo V. Cuando entráis, bajáis literalmente al año 300: los muros, los pavimentos, los canales de agua, el sistema de calefacción. Todo está ahí.

El sistema de calefacción fue lo que dejó a uno de los niños completamente quieto. Se quedó mirando el suelo reconstruido del caldarium, la sala caliente, y preguntó muy serio cómo podían tener suelo con calefacción cuando no existía la electricidad.

La respuesta está en el hipocausto, un sistema de suelo elevado sobre pilares de ladrillo por el que circulaba aire caliente procedente de un horno exterior. El suelo, literalmente, irradiaba calor desde abajo. Los romanos inventaron el suelo radiante diecisiete siglos antes de que existiera la calefacción eléctrica, y su sistema era sorprendentemente eficiente.

Reto para niños: Buscad los pilares de ladrillo que sostenían el suelo caliente. ¿Cuántos podéis contar? ¿Por qué creéis que el suelo tenía que estar elevado para poder calentarse?

Reto para adultos: Los baños públicos romanos no eran solo para lavarse: eran el lugar donde se hacían negocios, se intercambiaban noticias, se discutía de política. ¿Qué dice de una civilización que su espacio público más importante fuera un lugar de higiene compartida? ¿Qué equivalente tenemos hoy?

Gijón - Termas Romanas

Plaza Mayor y Playa de San Lorenzo — el descanso necesario

Desde las Termas, caminando hacia el oeste por el paseo marítimo, llegamos a la Plaza Mayor en unos cinco minutos. Es el corazón administrativo de Gijón con el Ayuntamiento, los soportales, los edificios del siglo XVIII que sobrevivieron o se reconstruyeron. Una plaza que tiene la proporción justa para no abrumar y la actividad suficiente para sentir que estáis en el centro de algo vivo.

Desde aquí, bajamos hacia la Playa de San Lorenzo. La foto que todos los que visitan Gijón acaban haciendo, la Iglesia de San Pedro al fondo, la playa en primer plano, el Cantábrico de fondo, se hace mejor desde el paseo que bordea la playa mirando hacia el este.

Este es el momento natural para comer. La zona tiene buena oferta de gastronomía asturiana, aunque si venís en fin de semana o temporada alta tendréis que tener paciencia para encontrar sitio.

Gijón - Playa de San Lorenzo

Ciudadela de Celestino Solar. La otra historia

Junto a la playa, antes de que el paseo termine, hay un rincón que la mayoría pasa por alto. La Ciudadela de Celestino Solar es un conjunto de viviendas obreras del siglo XIX: callejones estrechos, casas de piedra pequeñísimas, una arquitectura que no habla de poder sino de escasez.

Cuando se construyó la Laboral con sus patios monumentales y sus torres que tocan el cielo, en esta ciudadela vivían hacinadas las familias de los trabajadores que hacían funcionar la industria gijonesa. Las dos escalas conviven en la misma ciudad, a menos de dos kilómetros de distancia.

Reto para adultos: Intentad imaginar cuántas familias cabían en este espacio. Luego pensad en lo que vais a ver en la Laboral. ¿Qué dice de una sociedad que convivía con esas dos realidades simultáneamente?

La visita es corta. Los paneles informativos son suficientes. Lo que importa es la sensación de escala, que cobra todo su sentido cuando llegas al último punto del día.

La Laboral. El final que lo cambia todo

La Laboral Ciudad de la Cultura está a cinco kilómetros del centro. Nosotros fuimos en coche porque era la última visita del día y ya teníamos las piernas cansadas. Si hubiéramos tenido energía, el paseo por el Parque de Isabel la Católica y junto al estadio de El Molinón merece hacerse una vez, pero no a costa de llegar agotados.

Hay también autobús desde el centro, aunque el trayecto lleva entre 30 y 45 minutos.

Cuando entráis al recinto y el patio principal aparece ante nosotros, hay un momento de desconcierto. Es demasiado grande. Demasiado todo. Las fachadas, la torre, los arcos, la escala de cada elemento. La arquitectura no está pensada para que os sintáis cómodos: está pensada para que os sintáis pequeños.

Eso fue exactamente lo que sintió uno de los niños. «¿Esto lo hicieron para que la gente se sintiera importante… o pequeña?»

La historia de la Laboral tiene algo de absurdo. Se concibió en los años cuarenta como un orfanato para los hijos de los mineros asturianos muertos en la Guerra Civil, muertos del bando republicano. El régimen que los había matado iba a hacerse cargo de sus hijos.

La construcción empezó en 1946 y cuando el edificio estuvo terminado, Franco agonizaba. La Laboral nunca funcionó como orfanato. Pasó directamente a ser centro de formación profesional y, finalmente, lo que es hoy, un espacio cultural.

Es el edificio más grande de España. No el más alto, sino el de mayor superficie construida.

Reto para niños: Contad cuántas puertas distintas podéis encontrar en el patio principal. ¿Todas son iguales? ¿Cuál es la más grande?

Reto para adultos: Los baños públicos romanos no eran solo para lavarse: eran el lugar donde se hacían negocios, se intercambiaban noticias, se discutía de política. ¿Qué dice de una civilización que su espacio público más importante fuera un lugar de higiene compartida? ¿Qué equivalente tenemos hoy?

Una cosa que nos quedó pendiente: no subimos a la torre. Se puede acceder y las vistas panorámicas de Gijón y la costa son, según todo lo que hemos leído, extraordinarias. Si volvemos, y queremos volver, será lo primero que haremos.

El free tour por la Laboral se ofrece por las tardes, lo que cuadra perfectamente con este recorrido si empezáis la mañana en el puerto.

Visitar Gijón en 1 día - La Laboral

Información práctica

Tiempo mínimo realistaUn día completo. Mejor dividido en dos
AparcamientoParking junto al Puerto Deportivo
La LaboralA 5 km del centro. Mejor en coche o autobús
Mejor épocaPrimavera u otoño. El norte en agosto puede ser complicado de aparcar y de encontrar restaurante
Con niñosFunciona bien desde los 6-7 años. Las Termas y la Laboral son los momentos más potentes
Precios y horariosTermas Romanas · La Laboral
Más informaciónPágina oficial de turismo

Resumen de retos para consultar en destino

Retos para niños

  • Elogio del Horizonte: Meteos dentro y escuchad. ¿Suena diferente el mar desde dentro? ¿De dónde viene el viento?
  • Termas Romanas: Buscad los pilares del hipocausto. ¿Cuántos contáis? ¿Por qué necesitaba estar el suelo elevado?
  • La Laboral: Contad las puertas del patio principal. ¿Son todas iguales? ¿Cuál es la más grande?

Retos para adultos

  • Plaza del Marqués: ¿Por qué Don Pelayo, y no otro, preside la entrada al barrio más antiguo de Gijón?
  • Termas Romanas: Los baños romanos eran espacios políticos y sociales. ¿Qué equivalente tenemos hoy?
  • Ciudadela de Celestino Solar: Imaginad la escala de vida en estos callejones. Luego id a la Laboral.
  • La Laboral: ¿Qué pretendía demostrar un régimen que construía así para los hijos de sus enemigos?

Lo que no te cuentan antes de hacer una ruta por Gijón

  • Las Termas están literalmente bajo la calle. La entrada baja al subsuelo y no es evidente desde fuera. Nosotros la primera vez pasamos de largo justo enfrente. Si seguís este recorrido, buscadla en la acera frente a la fachada principal de la Iglesia de San Pedro.
  • El hipocausto romano es más eficiente que muchos suelos radiantes modernos. El sistema de pilares de ladrillo y circulación de aire caliente que veréis en las Termas tiene una lógica térmica que los ingenieros modernos siguen estudiando. No era lujo: era ingeniería.
  • Cimadevilla sobrevivió a la Guerra Civil por su posición. El promontorio era difícil de bombardear con precisión. El resto de Gijón no tuvo tanta suerte y hubo que reconstruir buena parte de la ciudad. Lo que parece pintoresco antiguo es, en parte, supervivencia geográfica.
  • La Laboral nunca fue un orfanato. Se inauguró cuando el franquismo ya estaba en declive y pasó directamente a uso educativo. El edificio más grande de España fue concebido para un propósito que nunca cumplió.
  • El Elogio del Horizonte tiene una acústica diseñada. Chillida trabajó la forma de la escultura pensando específicamente en cómo amplificaría el sonido del mar. No es un efecto secundario: es parte de la obra.

Lo que nos llevamos de esta ruta por Gijón

Al salir de la Laboral, con las piernas cansadas y la cabeza llena de preguntas sin responder del todo, uno de los niños seguía mirando edificios. El coche, los árboles del aparcamiento, las farolas. Como si intentara calibrar algo que había cambiado dentro.

No encontró la respuesta. Nosotros tampoco.

Pregunta del coche para la vuelta

¿Si los romanos que usaron las Termas de Gijón pudieran ver la Laboral, qué pensarían que es? ¿Y qué pensarían de nosotros por construirla?

Gijón hace eso: te lleva por dos mil años de historia en un mismo día, te planta delante de cosas que no encajan del todo entre sí, y te manda a casa sin resolverlas. Es una ciudad que se queda dando vueltas. Y que tiene la virtud, poco frecuente, de hacer que quieras volver para seguir pensando.

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